Albert Einstein: una fama no buscada.

Un día como hoy, en 1879, nace en Alemania Albert Einstein, el físico que postuló en su teoría la existencia de las ondas gravitacionales, comprobadas este año, para conmemorar el 137 aniversario de su nacimiento te compartimos algunos rasgos de su personalidad que tal vez no conocías.

Albert EinsteinLa fabricación de la bomba atómica es uno de los acontecimientos más importantes del siglo XX. El ingenio nuclear ha modificado radicalmente el concepto clásico del arte y la estrategia militar mundial.

En contraste, el hombre que en lo fundamental ha sido el causante de tal acontecimiento fue, durante gran parte de su vida, un notable pacifista. Una carta de Albert Einstein a Franklin Roosevelt dio origen a la creación de la bomba atómica, y su famosa “Teoría de la relatividad” sería el punto de partida para el desarrollo de la física nuclear.

Las cosas que menos ambicionó persiguieron a Albert Einstein en el curso de su vida: publicidad, fama, ofrecimientos de dinero y poder. La controversia y la incomprensión fueron compañeras cercanas del científico hasta su muerte y aún después de ella.

Miles de hombres de ciencia, han dedicado buna parte de su tiempo a explicar o refutar sus descubrimientos.Albert Einstein Aunque creía en la libertad del individuo y en las instituciones democráticas se le calificó de “bolchevique”  y de “instrumento de Wall Street”, pese a que tuvo una fe inquebrantable en Dios, se le ha tildado de ateo.

Con gran sorpresa de su parte, pues su ocupación era simplemente la de físico, recibió ofrecimientos hasta de 25,000 (una gran suma en su tiempo) dólares para que publicitara productos que iban desde tratamientos para pies hasta automóviles. En bibliotecas y universidades del mundo entero se ven bustos suyos y en Alemania se le han erigido monumentos.

El por su parte, solo ambicionaba vivir en soledad para pensar y trabajar. Una ocasión mencionó: “Soy feliz porque no necesito nada de nadie. Pero me complacen las demostraciones de aprecio que recibo de mis compañeros de trabajo”.

702_1433440833_alberteinsteinbEn 1933, cuando los nazis llegaron al poder, Einstein salió de Alemania, su tierra natal, y se trasladó a los Estados Unidos. Allí se incorporó al Instituto de Estudios Avanzados de Princeton, en New Jersey, dónde se sentía feliz, porque había alcanzado la paz que siempre buscó. A sus vecinos no les parecía raro que llevara el cabello largo porque no tenía ganas de ir al peluquero, o que vistiera, para su comodidad, unos pantalones arrugados, un sweater muy amplio y corbatas muy viejas.

Desde su llegada al Instituto Einstein encontró además del aprecio profesional, el reconocimiento de muchos de sus colegas. Los hombres de ciencia, habitualmente cautelosos y medidos en sus palabras, lo calificaban de noble, amable, brillante. Al describirlo un renombrado matemático decía: “Inclusive cuando discute problemas de física teórica, irradia buen humor, afecto y bondad”.

Albert Einstein:  “Creo que debían esperar hasta oír lo que voy a decir”.

Al igual que otros grandes hombres, Einstein era humilde y tímido. Cuando asistió a Washington a una reunión dedicada a los problemas de Palestina, al cruzar el salón, todo el mundo estalló en aplausos. Él se acercó a un amigo y le susurró: “Creo que debían esperar hasta oír lo que voy a decir”.

 albert einsteinEn un momento de su vida, le ofrecieron la presidencia del Estado de Israel, él replicó en su habitual modestia, que se sentía incompetente para desempeñar cualquier cargo que implicase relaciones humanas, y que le parecía mejor continuar el estudio del mundo físico, del cual “ya tengo alguna idea”.

Mira también: frases celebres de Einstein

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