Actitudes prohibidas después del sexo

La noche (o el día) se han dado tan bien como para acabar compartiendo sábanas. Enhorabuena. Pero si quieres que la situación vuelva a repetirse evita estas frases y las posibilidades no se verán destrozadas.

1. Olvídate de puntuar y preguntas del tipo ‘¿Te ha gustado?’ Esto no es una prueba de gimnasia olímpica ni ella el jurado de un talent show. Además puede que una ración extra de sinceridad te hunda en la miseria.

2. La odiosa comparación. Nada de ‘pues con (nombre de tu ex ) era mejor’ o ‘mi ex me dejaba -…..-‘. Si no quieres que te bloqueen inmediatamente de la agenda evita crear un Tripadvisor de tus conquistas.

3. La más prohibida de todas, sacar el teléfono. Quizá tenías que llamar a tu jefe, mandar un email o consultar un pedido de Amazon pero hagas lo que hagas, parecerá que lo que estás haciendo es contarle a alguien sobre tu conquista. Deja el teléfono.

4. La gracia consiste en encontrar un término medio. Lo que implica mantener una intrascendente y banal conversación que no implique frases como ‘¿Qué soy para ti’? o ‘No busco nada serio’. No hagas que la magia salte por la ventana.

5. Y tampoco te eches a dormir. Ni con tu pareja ni con un ligue esporádico. Acabar y abrazar la almohada dejará una sensación de vacío irrecuperable. Casi tanto como la que tendrás al día siguiente cuando no te conteste el teléfono.

6. Puede que la noche arrojara pasión, incluyendo vino, botellas y ropa por las estanterías. Al día siguiente (o las horas), después del frenesí, será conveniente recoger aquello y que no parezca un escenario de CSI.

7. Sacar a colación el ‘se me hace tarde’. ¿Para qué? 5 minutos antes te parecía que no era precisamente tarde. Así que evita hacer que tu invitada (o que tú seas el invitado) se sienta incómodo al pensar en ello.

8. Lo que nos lleva al penúltimo mandamiento de lo evitable: ponerse la ropa y salir corriendo. Si según acabas te estás calzando y buscando con la mirada calzoncillos y pantalones será una mala señal. Un poquito de cortesía no viene mal.

9. Y por último, ¡no des las gracias! Ella no es una ONG y tú no vas pidiendo caridad. Ni ella tampoco.

Fuente: Esquire España

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