Brackets. Los de dentadura perfecta no entenderán.

Los brackets son ese episodio del infierno que muchos de nosotros hemos tenido que vivir con la finalidad de parecer personas normales. Para quienes nacieron con una dentadura perfecta, los brackets no son la gran cosa; pero la realidad es que deben agradecer que jamás tendrán que usarlos.

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En La Vida Va! te dejamos una lista de cosas que odiamos de los brackets.

  • La decisión más difícil de tu vida era escoger entre los colores de ligas que tenía el doctor. Y qué mal si no había un color que te gustara, o peor aún, que solo hubieran ligas transparentes. Si vas a usar brackets, mínimo que sea con estilo.
  • Aprendiste a decorar tu cara dependiendo de la fecha. ¿Día de la independencia de México? Verde, blanco y rojo ¿Navidad? Azúl y rojo ¿San Valentín? Rojo ¿Halloween? Morado, anaranjado o negro…
  • Te levantabas y sabías que era día de que te apretaran los brackets. Sabías que era algo muy parecido a ir a que te torturaran.
  •  Pero ese día no era el peor después de todo; a la mañana siguiente te dabas cuenta de que tendrías que pasar por lo menos cuatro días comiendo papilla como bebé. Nos olvidamos de las hamburguesas, tacos, papas y otras delicias culinarias para convertirnos en consumidores de yogurt y flan.brackets
  • A veces te sentías rebelde y comías palomitas pero la pagabas caro cuando pasabas días enteros tratando de sacar de entre los fierros los incómodos granos de maíz.
  • Habían pedacitos de cera que te ayudaban a no picarte los cachetes con los fierros, pero jamás funcionaron y acabaste mutilado por dentro.

 

  • De pronto encontrabas las liguitas en tu almohada o hasta en la comida. Por supuesto esto te hacía enojar; de por sí es difícil vivir con apariencia metálica, ahora tenías que aguantar hasta 15 días para que te las volvieran a poner y no verte “incompleto”.
  • Cuando ibas al consultorio, te ponían unos lentes oscuros como si fueras a la playa y de hecho había una lámpara amarilla que tenías que ver como 500 horas seguidas, sin mencionar la lámpara rara de color azul que te metían a la boca para Dios sabrá qué.
  • Además de todo eso, tuviste que aguantar una especie de carpa que te separaba los labios de los dientes y al final quedabas reseco y te agrietó los labios.

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  • Por si todo eso fuera poco, debías mantenerte inmóvil mientras te metían herramientas filosas y peligrosas en la boca. Y peor aún, debías aguantar el dolor de cuando te lijaban entre los dientes, a pesar de que muchas veces acababas sangrando.
  • Sentías vergüenza con todas tus fotos de los 11 a los 14 años. Y si podías, ni siquiera sonreías. Es más, ni salías en las fotos.
  • Cuando por fin te quitaron los brackets, te tomaste muchas fotos sonriendo, se lo presumiste a todo el mundo, y creíste que por fin se habían acabado tus problemas.
  • Pero eso está lejos de la realidad, por mucho tiempo más, tuviste que usar el retenedor para dormir, o peor, tenías que usar uno fijo. Y qué terrible si se te perdía.
  • Descubriste que todo esto valió la pena después de que te vieras como modelo de portada; hasta que aparecieron las muelas del juicio. Ellas llegaron a arruinar todo el trabajo.

Todo sea por la belleza…

T.S. Bela.

No escribiré un ensayo de vanidades.

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