Cómo un campamento de verano me cambió la vida – By Leonora Escobar

No solo regresé a mi casa con 6 kilos extra, sino con muchas, muchas cosas más.

Hace exactamente un año estaba terminando de hacer mis maletas para un viaje que resultó ser mucho más de lo campamento de verano 2que esperaba.  La idea de ir surgió debido a que no quería pasar otro verano más de la misma forma, consumiendo una temporada al día de alguna serie, comiendo por inercia, yendo a los mismos lugares de siempre… estaba harta.

Tomé la decisión de irme a trabajar a un campamento de verano a Estados Unidos.

No sabía muy bien qué esperar, pues aunque ya me habían contado algunas anécdotas del trabajo, esto era nuevo para mí en muchos sentidos. Era la primera vez que hacía un viaje tan largo y tan lejos, “sola”, con amigos, pero sin “supervisión”; la primera vez que yo me encargué de absolutamente todos los detalles de un viaje, como son tramitar la visa, organizar itinerarios, reservar vuelos, presupuesto, etc.

Era también la primera vez que iba a ese país, y por lo mismo, tenía miedo y dudas sobre cómo nos fueran a tratar, por todos los paradigmas que los estadounidenses tienen con los mexicanos.
Para empezar, mi bienvenida al país fue de lo más deprimente: llegué a Chicago (ciudad repleta de mexicanos, por cierto) y después de recoger el equipaje, pasamos al área de control de pasaportes para sellar, y cuando me tocó pasar, el “monito” en turno me vio,  vio mi nombre, y literalmente suspiró de fastidio, así como diciendo “oootraaa”. Por cierto, pensó que no hablaba inglés (porque ¿qué mexicano habla inglés?) y me dio las instrucciones haciendo bastante escándalo, con mímica y todo. Pero en fin… ya estaba en E.U.A *logro desbloqueado*.

El campamento  de verano en el que trabajé se encuentra en Michigan, fueron bastantes horas de viaje pero al final todo salió excelente. Al llegar, me cayó por primera vez el veinte: Es. Un. Campamento. En. El. Bosque.
O sea, aire libre. O sea, naturaleza. O sea, insectos.  ¿Cómo me fui a meter en esto?

campamento de veranocampamento de verano 3Mi primera impresión al llegar a mi cabaña, es que estaba horrible. Estaba todo desordenado, las cosas de todas las chicas por dondequiera, el baño era la cosa más austera del mundo, y encima de todo, había insectos también adentro. No pude dormir bien esa noche solo de pensar que ahí iba a dormirme y asearme por casi tres meses, entré en pánico.

El trabajo para el cual apliqué era en actividades de cocina. Básicamente cortaba y adornaba fruta, acomodaba mesas y bancas, lavaba los trastes y los acomodaba en su lugar, barría, trapeaba, desempolvaba, servía la comida, todo lo que se puedan imaginar en una cocina. TRES VECES AL DÍA.
Al principio no fue tan pesado, pero conforme fue pasando el tiempo, me cansaba bastante. Durante todos los descansos me iba a dormir, y a veces hasta me daba pena que mis roomies entraban y me veían en la cama dormidísima a todas horas. Nada más me veían así de “aaah lo mismo de siempre”. Pero bueno, ¿qué le iba a hacer?

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¡Ahora viene la parte divertida! Durante mi estancia pude conocer muchísimas personas de diferentes edades y de varios países. Fue mi primera experiencia real en un ambiente multicultural, y es ahí donde puedes apreciar todo lo que tu país tiene y otros no, pero también lo más importante: te das cuenta de que hay muchísimo mundo como para quedarte siempre en el mismo lugar. Te dan ganas de conocer más, saber más, viajar más.

campamento de verano 9Te das cuenta  de que la vida es mucho más que seguir el camino que todos siguen, la escuela, tener que completar un  grado escolar o tener un título universitario para después poder encontrar un “buen” trabajo, etc.  Te das cuenta que el acento australiano es mucho más difícil de entender de lo que parece, te asombras de la infinidad de diferencias de palabras y slang (jerga, lenguaje coloquial) que puede haber en el inglés británico, australiano y estadounidense, compruebas que a aun cuando hay gente de diversos lugares del planeta y que somos diferentes en mil cosas, hay una sola cosa que todos buscamos al salir de casa y vivir una aventura como esta: libertad.

campamento de verano 7También conoces la manera en la que otros países ven a México, y cómo hay opiniones totalmente diferentes; hubo quien dijo que “no offense”, pero que pensaba que México era un desierto enorme y ya, que todo era dominio del Chapo y que todo era como en las películas gringas dónde aparecen bares grotescos de mala muerte y personas con sombreros; en contraparte, hubo también quien estaba fascinado por nuestra cultura, la comida, los paisajes y nuestra forma de hablar, encantados con nuestras tradiciones como el Día de Muertos y lo mejor, sabían que el  5 de mayo NO es nuestra conmemoración de la independencia *llora de felicidad*.

Tuve completo control de mí misma respecto a mis tiempos, y eso es algo que valoro en verdad muchísimo porque no había absolutamente nadie que me estuviera midiendo el tiempo para ir a un lugar, el típico “¿a qué hora regresas?”, “¿cuánto tiempo te vas a tardar?”, etc. Por lo mismo, sabes que también tienes responsabilidades y ahí es cuando tú dices “ok, tengo que levantarme súper temprano mañana a trabajar, no puedo quedarme en el bar/ fiesta hasta las 4am”.

De una forma u otra (o muchas) logré vencer varios de mis miedos, como el convivir directamente con la naturaleza (insectos), el creer que no podría adaptarme a un lugar nuevo (que me llevó bastante más tiempo del que pensé), el campamento de verano 8viajar sola por primera vez y sobre todo mi miedo más grande, que era la soledad. Estar conmigo no fue tan malo después de todo, ¡de verdad! Aprendí bastante de mí  misma estando sola, tuve todos los sentimientos, desde tristeza infinita, nostalgia, felicidad extrema, enojo, desesperación, gratitud, alegría.

Hubo un momento en particular en qué me dije… No sé cómo voy a pasar tanto tiempo aquí, definitivamente no me gustaría regresar el año que viene… Hoy daría muchísimas cosas por la oportunidad de regresar a este lugar que me enseñó tanto y en donde conocí personas increíbles que sé que estarán de regreso este año.

Una vez estando tan lejos, aprendes a valorar todo lo que tienes en casa, tus comodidades, tu familia y amigos, la facilidad de desplazarte de un lado a otro al tener un vehículo, etc.
Siempre he sabido que mi sitio no está en este lugar del todo, por una cuestión u otra no había podido hacer tantos viajes como me habría gustado, pero después de esta experiencia estoy segura que durante toda mi vida voy a seguir queriendo viajar. Sea cerca, sea lejos, y aunque haya muchos obstáculos de por medio, voy a hacer todo lo posible por cumplirlo porque cuando de verdad se quiere, SE PUEDE.     13324192_10153632645818806_1786830024_o

Pensé que en este viaje me iba a encontrar a mí misma y poder responder mis preguntas sobre quién soy y todo eso, pero las cosas no siempre salen como las planeas, y terminé descubriendo todo lo que no quiero ser. Ya es un avance, ¿no?

Finalmente, lo único que puedo decir es… no debemos dejar que alguien, ni siquiera nosotros mismos, ponga ningún límite a nuestros planes, pues lo que se suponía iba a ser un viaje “para trabajar” en un campamento de verano, terminó siendo mucho más que eso.

Si no lo intentas, nunca lo sabrás.

Otros textos de Leonora Escobar: Feminismo; el impacto de las palabras.    

Pink Tax; ¿mito o realidad?

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