Candy Crush ¿Por qué es tan adictivo?

Ningún juego que ofrece el internet es tan adictivo ni ha logrado tanta fama como el Candy Crush. Con más de 93 millones de personas jugando al día, Candy Crush se posiciona en el más jugado. La empresa King sabe que el cerebro humano es débil y se estima que gana unos 800 mil dolares por día, pues aunque es gratis, estimula a que los jugadores abran su billetera para comprar vidas y trucos que les permita pasar de nivel.

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Candy Crush es un juego muy simple que consiste en agrupar de tres a más dulces del mismo color y es tan adictivo que llamó la atención de la ciencia. ¿Por qué es tan difícil dejar de jugarlo?

El primer punto es, precisamente, la simplicidad. No se necesita demasiado intelecto o destreza para jugarlo. Los primeros niveles son sencillos, lo que quiere decir que el juego te deja ganar con facilidad, lo cual proporciona satisfacción. Cada vez que pasas un nivel, llega al cerebro una sensación de recompensa, que libera, aunque no lo creas, dopamina. Este llega al mismo neurocircuito involucrado con la adicción, lo que causa que cada vez que pases un nivel te sientas feliz mientras que al mismo tiempo, estás creando la adicción de seguir jugando. Si los niveles posteriores fueran sencillos, te aburrirías al jugar, pues esto ya no representaría un reto, entonces los niveles se vuelven más y más difíciles y así, la sensación de recompensa se vuelve más intermitente. Todo esto se traduce en algo bastante simple: Al cerebro le encanta ganar.

Por otro lado, Candy Crush es un juego de suerte, pues los colores aparecen de manera aleatoria y eso hace que el triunfo sea inesperado. De hecho, pierdes más veces de lo que ganas, lo que hace que tus ansias de seguir jugando incrementen. La estrategia de este juego es la misma que usan las tragamonedas de los casinos: la idea de predecir cuándo vas a ganar. Así, ganas lo suficiente para seguir jugando y la impresión de control es vital para crear la adicción. En el caso del Candy Crush, las paletas y los “comodines” te hacen pensar que estás afectando el resultado del juego, aunque esto es mentira.

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Además, el tiempo se vuelve un fuerte factor. El juego se bloquea cada media hora después de perder 5 vidas (a menos que pidas a todos tus amigos o las compres) y es esta abstinencia la que hace que volver a jugar se vuelva más placentero. Esto es muy fácil de demostrar: Si dejas de comer algo que te encanta por una semana, cuando lo vuelves a comer la disfrutas mucho más que si lo hubieras comido diario. Y hablando de comida, el hecho de que en el juego se utilicen dulces es otro factor importante, pues estos crean una asociación positiva en la mente. No se trata de mera curiosidad que hayan usado los dulces, los colores también logran un sentimiento de gozo para quienes lo juegan.

Si eres adicto a Candy Crush, no te preocupes; además de que no eres el único, tiene sus ventajas, ya que a pesar de que se trata de un juego al azar, haces que tu cerebro busque nuevas posibilidades y crees una mejor lógica.

¿Juegas Candy Crush? Déjanos tus comentarios.

T.S. Bela.

No escribiré un ensayo de vanidades.

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