Descubriendo el MoMA – By Leonora Escobar

Descubriendo el MoMA

“Art should disturb the comfortable and comfort the disturbed”

El año pasado tuve la oportunidad de conocer lugares increíbles. Uno de mis favoritos fue la Ciudad de Nueva York, una ciudad en la que todo te hace creer que estás en una película y que de un momento a otro van a gritar “¡corte!”

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Antes de llegar, como buena turista tenía una lista de todos los lugares que quería visitar, entre ellos varios museos. Uno de los más mágicos que pude conocer fue el Museo de Arte Moderno (Museum of Modern Art) mejor conocido como MoMA. Se encuentra en Manhattan, y está muy cerca de otras atracciones famosas.

Desde el momento que puse un pie ahí, supe que mi visita iba para largo. Primero tuve que hacer algo que no me gusta para nada pero pues ni modo: hacer fila. Y no una cualquiera. Una laaaarga fila que no importa qué tan temprano llegues, tendrás que hacer (el museo abre a las 10:30).

El boleto normalmente cuesta $25 dólares (unos 470 pesos). Sé que no estamos acostumbrados a pagar tanto por un boleto en México, y de entrada se nos hace muy caro, pero cada centavo vale la pena. Además, ¡hay una buena noticia!: hay descuentos para estudiantes, cuesta $14 dólares (260 pesos aproximadamente).

Una vez dentro, era tanta mi emoción que no sabía qué visitar primero, así que mejor me fui en orden, de abajo hacia arriba.

Algunas de las obras más importantes que se exhiben en el MoMa son: La noche estrellada de Van Gogh, Las Señoritas de Aviñón de Picasso, La Persistencia de la Memoria de Dalí e Interior holandés de Miró.

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Me encantó la exposición de Andy Warhol, que tiene una sala completa dedicada a él. Seguro, en más de una ocasión  hemos visto su obra en general plasmada en distintos objetos, de fondo de pantalla en alguna computadora, en ropa, etc, y podemos llegar a pensar que es “equis” o muy mainstream (después de todo, es Pop Art, está en todos lados), pero ver su obra, real, plasmada, tangible… da una sensación increíble y también de felicidad al poder estar en ese lugar y ser espectador de sus obras.

Es bien sabido que Warhol amaba la farándula y por lo mismo a las celebridades, y podemos apreciar obras como la mundialmente famosa “Shot Marilyns”, “Gold Marilyn Monroe”, “Eight Elvises”, entre otras. También destacan en la exposición “Campbell’s Soup Cans” y “Green Coca-Cola Bottles”.

Continué mi visita, y de verdad me quedé asombrada de lo grande que es el lugar, ya que por fuera da la impresión de ser más pequeño. En los siguientes pisos, pude ver obras de Vincent Van Gogh, Max Ernst, Pablo Picasso, René Magritte, Salvador Dalí, Henri Rousseau, Claude Monet, Gustav Klimt… incluso una de Frida Kahlo. No soy una experta en arte ni mucho menos, pero la verdad me encanta y poder apreciar a estos artistas tan de cerca me hizo sentir muy afortunada.

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Debo recalcar que para acercarte a los cuadros había filas larguísimas, todo el mundo quería sacarle foto, en especial a “Starry Night” de Van Gogh, (que no tiene nada de malo, estando ahí quieres tomarle fotos hasta a la basura) pero pocos se detenían a admirar la obra, y encima se enojan porque te tardas cuando es tu turno. Pero bueno…

Inaugurado en 1929, el MoMA, Museo de Arte Moderno de Nueva York, se ha convertido por méritos propios en el museo de arte moderno más importante del mundo.

Para conocer un poco más sobre los artistas y sus obras de arte, te prestan unos audífonos para ir escuchando datos durante tu recorrido, y de esta manera no te pierdes ningún detalle. También cuenta con internet inalámbrico en todo el museo, y si tu celular o cualquier dispositivo móvil que traigas está a punto de morir porque la batería se está agotando, ¡no te preocupes! Ahí te prestan una especie de tableta/ celular para que tomes todas las fotos que quieras, de ahí te las mandas  tu correo electrónico y ¡listo!  Hay que recordar que muchos establecimientos con gran afluencia de personas, especialmente museos, prohíben la entrada con accesorios para tomar fotos como el selfie stick, así que si lo llevas tendrás que dejarlo en recepción junto con bolsas grandes o mochilas, si es que llevas algo así.

Las tiendas de souvenirs tienen cosas padrísimas, desde libros, sketch books, plumas, colores, calendarios, postales, artículos de diseño, muebles, joyería, relojes, réplicas de arte… infinidad de artículos que hacen que el consumismo te gane y quieras comprar todo (pequeño detalle… ¡el precio!).
Hay varios artículos que son  accesibles y que como recuerdo están muy bien, sobre todo si conoces a alguien que sea fanático del arte moderno.

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Pensé que mi visita iba a durar 2 horas o algo así, pero ya iba para las 4 cuando me di cuenta de que me faltaba ver el jardín, el cual es un espacio muy apto para la convivencia, hay sillas, mesas, tableros de ajedrez gigantes y cosas así para descansar un  rato.

Hay muchísimas cosas más que descubrir en el MoMA, pero si hablo de todo nunca acabaría, y además, es mejor que tú te des cuenta de las maravillas que puede ofrecer este museo. En definitiva recomiendo que hagas esta visita si alguna vez te encuentras en la Ciudad de Nueva York.

Otros artículos de Leonora Escobar: Pink Tax; ¿mito o realidad?

                                                                   The Balloon Diary: de Australia a París.

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