¿Es bueno escuchar música mientras haces ejercicio?

Hay canciones que parece que te empujan a hacer ejercicio, como aquel famoso ‘What a feeling’ de la película ‘Flashdance’ o ‘Eye of the tiger’, que uno identifica rápidamente con la saga de ‘Rocky’.

Pero, más allá de lo que a uno le guste o le desagrade, desde el punto de vista de la salud, ¿es realmente bueno hacer deporte con música? La ciencia está dividida. Un reciente estudio del Centro de Investigación de Música y Salud de Toronto confirmó que el rendimiento de una persona puede aumentar hasta un 70% cuando escucha sus melodías favoritas. No es posible alcanzar a una velocidad superior a la propia de semejante calibre, pero sí se puede permanecer corriendo hasta un 70% de tiempo más del habitual si se hace en compañía de tus cantantes y grupos favoritos.

Los beneficios.

Entonces? ¿Es bueno salir a la calle a correr con los auriculares puestos? Los argumentos a favor de combinar música y deporte son varios:

– El entrenamiento más duro se puede hacer más llevadero gracias al placer que proporciona la música.

– El cansancio y el dolor pueden sentirse más livianos -incluso no sentirse- debido a que la atención de la persona que se ejercita no se centra en ellos.

– La música nos permite correr más deprisa y durante más tiempo, superar nuestras propias marcas con mayor facilidad. En definitiva, aumenta nuestro rendimiento deportivo.

– Mejora tu concentración en la actividad física.

– Aumenta tu motivación. Una música adecuada genera siempre sensaciones positivas, especialmente cuando la elige uno mismo.

Pero también se está más expuesto a accidentes…

También existen razones para lo contrario. Ejercicio y música deben disfrutarse por separado:

– La música no puede desviar la atención sobre la actividad principal que es el ejercicio. Si lo hace, y esto es algo que les ocurre incluso a deportistas de élite, existe el riesgo de sufrir desmayos, hipoglucemias y deshidratación.

– Sin una planificación correcta de entrenamiento, el atleta se expone a sufrir un golpe de calor o una bajada de tensión.

– Cuando el ejercico se realiza al aire libre, es necesario estar pendiente de todo cuanto le rodea al deportista. En el camino hay desniveles, personas más débiles como niños y ancianos, coches, bicicletas… La música puede convertirse en un elemento de distracción.

– Escuchar música con auriculares a un volumen elevado daña el sistema auditivo y favorece la aparición de sorderas tempranas, según ha advertido la Organización Mundial de la Salud en más de una ocasión.

– Si la melodía nos engancha, podemos estar más pendientes de ella que del esfuerzo físico. La pérdida de la percepción de la velocidad y el esfuerzo pueden generar daños físicos.

– Correr sin música permite centrar la atención en la actividad que se está realizando y en el camino que se va cubriendo. De este modo, se hace también un mejor seguimiento de la situación física, y en concreto de la capacidad y estado de la respiración.

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Fuente: Diario Vasco

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