Japoneses ¿Podrían desaparecer?

¿Los japoneses podrían desaparecer? Sí. Aunque parezca una broma, es muy probable que en un futuro (esperemos muy lejano) el japonés de hoy deje de existir. No se trata de bombas ni guerras, sino de algo mucho más macabro e interno.

Todos admiramos a Japón por ser una nación unida y concentrada en el trabajo y en el bienestar nacional, pero esto ha llegado a un punto muy extremo y bizarro en el que las personas han dejado de sentir interés por otras, volviéndose cada vez más apartados de la sociedad. Básicamente se han convertido en robots de trabajo.

japoneses

Los japoneses han dejado de tener sexo (por más tonto y loco que esto se lea) porque prefieren mantener con vida su lado laboral. Como consecuencia, la tasa de natalidad, que de por sí ya era muy baja en el país, ha bajado mucho más. Las personas casadas están demasiado cansadas para tener sexo como consecuencia del arduo trabajo. Pero los jóvenes no están tan alejados a la realidad de sus padres; la mayoría de ellos ha perdido el interés por las relaciones sexuales e interpersonales.

Siendo la tasa de natalidad de 1.4 sobre la población mundial, los japoneses están en graves apuros. Los hombres están demasiado cansados para tener sexo y a las mujeres les parece aburrido o llegan también muy cansadas del trabajo.

Como si eso no fuera suficiente, los japoneses encuentran demasiado difícil e inútil en convivir con otras personas o establecer algo íntimo. Por lo tanto se ha optado por mantener la distancia entre unos y otros para poder tener una mejor concentración en temas laborales y financieros.

Pero ¿Qué pasa si alguien tiene deseos sexuales? Los japoneses brillan por sus inventos y no es de sorprenderse entonces que se haya construido algo para aliviar los deseos carnales sin tener que convivir con otra persona. Como sabemos, las tiendas sexuales están en su apogeo en Japón, pero a pesar de vender muñecas inflables (que más bien parecen modelos de Victoria’s Secret) no es suficiente para satisfacer a los hombres japoneses. Así que desde hace ya algunos años circulan por las tiendas de japón unas cabinas en donde por una cómoda paga el hombre puede rentar una película porno, escoger un juguete sexual y entrar a la cabina para autosatisfacerse.

¿No nos crees? puedes encontrar muchos documentales sobre esto en internet. Por más loco y cool que las cabinas y los juguetes sexuales en Japón puedan sonar, la realidad es que tal vez en pocos años, los japoneses dejarán de existir.

T.S. Bela.

No escribiré un ensayo de vanidades.

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