Oneirofobia. El curioso miedo del siglo XXI.

El siglo XXI ha traído consigo la oneirofobia, enfermedad de las que hasta entonces no habíamos oído hablar. De hecho, fue el psicoanalista neoyorquino Mark J. Blechner quien incluyó por primera vez la palabra oneirofobia (o somnifobia) en su libro The Dream Frontier.

Un mal relacionado directamente con el miedo a quedarse dormido, desarrollando una fobia que, a pesar de parecer irracional en un primer momento, conlleva unas causas muy concretas. ¿Quieres conocer más datos acerca de la oneirofobia?

oneirofobia

Nunca hay un sueño igual que otro, pero sí sueños, o más bien pesadillas, cuyo efecto en nosotros puede repetirse de noche en noche, haciéndonos despertar entre sudores fríos y comenzando a temer el momento de volver a dormirnos y volver a entrar en ese mundo onírico y sin sentido cuyos cimientos yacen, exactamente, en nuestro propio subconsciente.

A partir de entonces un miedo irracional se apodera de nosotros cada noche antes de disponernos a ir a la cama, el corazón comienza a palpitar más fuerte, nos sudan las manos e incluso sucumbimos a la temida ansiedad. Eso, amigos, se llama oneirofobia y es un trastorno más común de lo que pensamos.

El miedo a volver a rememorar pesadillas recientes, o el pavor ante la posibilidad de morir durante el letargo al relacionarlo con la experiencia que “se supone” más se asemeja al final de nuestra vida, se convierte en un problema constante, en un miedo por caer al vacío y no volver más aunque sepamos que eso no ocurrirá.

Esta enfermedad, de la que aún no se tienen suficientes datos debido a su condición de trastorno contemporáneo, va ligado concretamente al estrés y los malos hábitos como, por ejemplo, consumir películas o series violentas antes de dormir, un hecho que puede afectar a varias personas aunque estas no lo sepan.

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La base del problema puede deberse también a un hecho traumático, véase una llamada telefónica en mitad de la noche anunciando una reciente pérdida, una pesadilla terrible o incluso otros sucesos no relacionados directamente con el momento en que dormíamos. Basta con una sola noche de miedo para que este se convierta en una rutina y no podamos despegarnos de ese pavor a cerrar los ojos y fundirnos con el silencio.

Como todos los trastornos psicológicos, un profesional puede ayudar a resolver la raíz del problema mediante medicamentos o terapia a fin de encontrar el problema de base y cambiar ciertos hábitos. Otros terapias alternativas como la hipnosis, la acupuntura o la terapia energética pueden ayudar a sanar el trastorno también aunque, como cualquier tratamiento, éste dependerá en gran parte de la predisposición del paciente.

Oneirofobia: ¿Te suena familiar?

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T.S. Bela.

No escribiré un ensayo de vanidades.

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